En un contexto donde el avance del juego online ya dejó de ser una tendencia para convertirse en un problema social, el senador nacional por Santiago del Estero, Gerardo Zamora [./tag/37120/gerardo-zamora], presentó en el Senado de la Nación [./tag/70016/senado-de-la-nacion] un proyecto de ley que apunta directo a un blanco sensible: proteger a niños, niñas y adolescentes del juego compulsivo [./tag/640584/juego-compulsivo].La iniciativa propone un marco regulatorio integral sobre la publicidad, promoción y patrocinio de juegos de apuestas, con reglas claras y prohibiciones concretas para limitar el alcance de estas plataformas, especialmente entre menores de edad.
UNA PROBLEMÁTICA QUE CRECE SIN FRENO
Los números son elocuentes y preocupantes: cerca de 19 millones de personas realizan apuestas online en Argentina, y una porción significativa corresponde a menores. La combinación de acceso digital irrestricto y una regulación publicitaria débil generó un cóctel explosivo.
A esto se suma otro dato que agrava el escenario: el 56,2% de los niños de 0 a 14 años vive en situación de pobreza, lo que los expone aún más a estrategias de captación agresivas por parte de plataformas de juego.
El proyecto es claro en su diagnóstico: la ludopatía dejó de ser un problema individual para convertirse en un tema de salud pública.
QUÉ PROPONE EL PROYECTO DE ZAMORA
El texto legislativo establece que toda comunicación comercial vinculada a apuestas deberá regirse por principios de identificación, veracidad, responsabilidad social y protección de menores.
Entre las medidas más relevantes, se destacan:
* Publicidad obligada a incluir la leyenda: “Jugar compulsivamente es perjudicial para la salud” y advertir que los menores no pueden participar. * Prohibición total de contenidos dirigidos a menores o que los incluyan de manera directa o indirecta. * Restricción del uso de figuras públicas o deportistas, salvo que promuevan el juego responsable. * Prohibición de publicidad en camisetas, estadios y clubes deportivos. * Bloqueo de anuncios de apuestas en las dos horas previas y posteriores a eventos deportivos. * Prohibición de publicidad en zonas cercanas a escuelas, clubes y espacios frecuentados por menores. * Eliminación de bonos de bienvenida en plataformas online, una de las principales puertas de entrada al sistema. * Bloqueo del acceso a sitios de apuestas en todos los establecimientos educativos del país.
SANCIONES MÁS DURAS Y ACTUALIZADAS
El proyecto no se queda en la teoría. Establece un esquema de sanciones concreto:
* Multas calculadas en unidades fijas atadas al precio del combustible, para evitar que la inflación las vuelva simbólicas. * Suspensión o pérdida de licencias para operadores. * Clausura de establecimientos en caso de incumplimiento.
Además, los fondos recaudados tendrán un destino específico: programas educativos y campañas de concientización sobre ludopatía, con foco en la infancia.
ARGENTINA MIRA MODELOS INTERNACIONALES
La iniciativa toma referencias de regulaciones ya vigentes en otros países:
* Italia: prohibición total de la publicidad de apuestas. * España: anuncios limitados entre la 1 y las 5 de la madrugada. * Reino Unido: eliminación de publicidad durante eventos deportivos (“whistle to whistle”). * Australia: prohibición del uso de tarjetas de crédito para apostar.
UN DEBATE QUE RECIÉN EMPIEZA
El proyecto de Gerardo Zamora se suma a otras iniciativas legislativas en discusión, pero pone el foco en un punto clave: la prevención desde la comunicación y la protección de los sectores más vulnerables.
En tiempos donde apostar está a un clic de distancia, la pregunta de fondo es incómoda pero inevitable: ¿puede el Estado correr de atrás o llegó el momento de poner un freno en serio?