El Ministerio de Producción y Ambiente de Tierra del Fuego informó que se encuentra vigente una veda total para la recolección, la comercialización y el consumo de moluscos bivalvos en sectores del Canal Beagle y en toda la costa atlántica provincial. La medida se adoptó tras detectarse valores de toxinas superiores al límite permitido en la zona de Baliza Dirección.
En el Canal Beagle la restricción alcanza sectores específicos, en particular el área identificada como Baliza Dirección – Zona 2, donde se registraron los valores por encima del límite. En la costa atlántica la veda abarca toda la extensión provincial, con monitoreos que van desde San Pablo hasta el área de influencia de Río Grande.
En el Beagle las disposiciones rigen hasta nuevo aviso. En la costa atlántica la veda continúa hasta que los resultados de laboratorio permitan la apertura oficial de cada zona.
En el sector afectado del Beagle está suspendido el despacho directo y prohibida la comercialización. La mercadería debe analizarse lote por lote y queda interdicta hasta acreditar su aptitud sanitaria. Para quien compra, la recomendación es concreta: adquirir moluscos únicamente a pescadores o recolectores autorizados, y exigir al vendedor el certificado de aptitud sanitaria emitido por el Laboratorio de Toxinas Marinas y Microbiología, que depende de la Secretaría de Pesca y Acuicultura.
Lo que se conoce como marea roja es una Intoxicación Paralítica por Moluscos. La toxina más frecuente es la saxitoxina, producida por algas unicelulares llamadas dinoflagelados, que el molusco acumula en el hígado, el páncreas y la masa muscular.
Hay dos cosas que vuelven peligroso este cuadro. La primera es que el molusco no se ve afectado por la toxina: un ejemplar contaminado no presenta ningún cambio de aspecto, olor ni sabor que permita distinguirlo. La segunda es que el calor no destruye la toxina, de modo que cocinarlo no lo vuelve seguro. Tampoco sirven el escabeche, el vinagre ni el congelado. Los moluscos que pueden acumularla incluyen mejillones, almejas, cholgas, berberechos, vieyras, ostras y caracoles de mar.
Los síntomas son principalmente neurológicos y aparecen, en general, entre 30 y 60 minutos después de la ingesta, aunque pueden presentarse antes, incluso durante la comida, según la concentración de toxina y la cantidad consumida.
Comienzan con hormigueo en la boca y los labios, que puede extenderse a la cara y el cuello. Pueden seguir con vértigo, falta de coordinación, ataxia, alteración de la sensibilidad térmica, dificultad para hablar y obnubilación. También pueden aparecer náuseas, vómitos y mareos. En los casos graves, la muerte puede producirse por parálisis cardiorrespiratoria.
Ante cualquiera de esos síntomas después de haber comido moluscos, hay que concurrir de inmediato al centro de salud más cercano. No conviene esperar a ver si los síntomas progresan.
Las recomendaciones oficiales son no recolectar moluscos para consumo en áreas desconocidas, y no recolectarlos en áreas vigiladas sin consultar antes la situación de veda.
La Secretaría de Pesca y Acuicultura intensificará los muestreos y análisis. El Laboratorio de Toxinas Marinas y Microbiología y el área de Fiscalización realizan el monitoreo y la toma de muestras en la costa atlántica.